Los síntomas de enfermedad respiratoria no tienen por qué convertirse en un mal que dure 100 años. La prevención y el tratamiento integral pueden acabar definitivamente con ese ‘calvario’.
En la actualidad, las patologías respiratorias van en aumento considerable, pero las más predominantes son las crónicas y recurrentes; especialmente en la edad pediátrica, son motivo frecuente para ir al médico, tanto en consulta externa como en urgencias.
La hiperreactividad bronquial es un proceso fisiopatológico anormal dado por una reacción o sensibilidad aumentada del tracto respiratorio especialmente del bronquial, tanto en niños como en adultos.
Este ha sido llamado de diferentes maneras: síndrome de hiperreactividad de las vías aéreas (SHRVA), hiperreactividad bronquial, alergia de la vía respiratoria, síndrome broncoobstructivo y bronquitis asmatiforme, lo que, en algunas ocasiones, ha causado confusión en el diagnóstico definitivo del asma tanto en la edad adulta como en la infancia1.
Los principales síntomas de esta condición clínica, de predominio alérgico, son rinorrea, obstrucción nasal y tos seca desencadenada por ejercicio y, con mucha, frecuencia asociada a infecciones virales respiratorias.
La hiperreactividad bronquial se manifiesta en varias enfermedades del aparato respiratorio, prevaleciendo en las crónicas, como el asma, que se caracteriza por ocasionar un espasmo bronquial (tos persistente de predominio nocturno o cuando se practica ejercicio), dificultad respiratoria y presencia de sibilancias. Dichas sibilancias pueden ser audibles a distancia, indicando un grado severo de obstrucción de la vía respiratoria.
¿Qué lo desencadena?
Este proceso puede ser producido por diferentes estímulos químicos (medicamentos como el ácido acetilsalisílico, sustancias contaminantes ambientales, especialmente el humo del cigarrillo), físicos (frío y ejercicio) y bacteriológicos (especialmente los virus respiratorios y ácaros).
Las infecciones respiratorias, sobre todo en la edad pediátrica, son las que predisponen al inicio del cuadro de broncoespasmo, principalmente el virus sincitial respiratorio (VSR), que tiene un período de mayor manifestación en la época de lluvias, lo cual puede conllevar un cuadro clínico de bronquiolitis.
Este puede generar una reacción de tipo alérgico en el niño, dañar el epitelio respiratorio por la inflamación, como lo hace también el virus de la influenza A, y causar disminución del calibre de la vía aérea. Dicha condición se manifiesta con la dificultad respiratoria con sibilancias. Con mucha frecuencia, dichos pacientes terminan presentando cuadros crónicos de sintomatología respiratoria.
¡Auxilio! ¿Qué hago con tanta tos?
Con mucha frecuencia, las madres refieren como motivos de consulta: “Mi niño todo el tiempo tiene gripa y moquitos”, “Vive con tos diariamente”, “La gripa no le mejora a pesar de los diferentes tratamientos que ha tenido”, “Tiene ‘hervidera’ de pecho”. Estas expresiones surgen como resultado de la manifestación de esta sintomatología que se torna persistente y crónica.
Usualmente es tratada con múltiples medicamentos, que van desde los expectorantes y mucolíticos para la tos, hasta antialérgicos, antibióticos, inhaladores, analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos y antiinflamatorios esteroideos, como los corticoides y la terapia respiratoria, con una respuesta en ocasiones poco alentadora.
Esto conduce a los padres de los pacientes o a los mismos pacientes a consultar diferentes médicos y especialistas para aclarar su dolencia.
La medicina alternativa ha tenido resultados muy importantes en esta sintomatología en adultos y niños, gracias al uso de diferentes medicamentos que han demostrado mejorar sustancialmente la respuesta inmunológica del afectado, especialmente reforzándola para evitar las agresiones virales, primer factor de riesgo en este cuadro.
Uno de los pilares de tratamiento a través de esta especialidad terapéutica es la individualización del paciente, y en este momento es fundamental recordar a Sir W. Osler: “Ciertamente es necesario conocer la enfermedad que aflige al paciente, pero ¿no es más importante conocer en qué tipo de paciente se refugia la enfermedad?”.
La hiperreactividad bronquial es una alteración frecuente en todos los grupos de edad, especialmente en los extremos de la vida, y puede alterar drásticamente la calidad de vida de los pacientes por la cronicidad del cuadro que, a su vez, puede agudizarse en varias ocasiones. Se debe manejar principalmente controlando y evitando los estímulos y los factores de riesgo.
¡Cuidado con los riesgos!
Existen unos factores de riesgo para el desarrollo de esta condición, como son2:
- Los antecedentes familiares de primer grado de consanguinidad de enfermedades alérgicas (asma, rinitis alérgica, dermatitis atópica, entre otras).
- La presencia de otras enfermedades alérgicas diferentes a la bronquial en el paciente, como serían rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica o dermatitis alérgica.
- La confirmación mediante exámenes de laboratorio de enfermedad alérgica.
- El factor ambiental, donde juega un papel importante la predisposición genética a síntomas alérgicos. Esta predisposición podría no manifestarse cuando existen condiciones ambientales adecuadas, como –idealmente sería– no tener contacto con mascotas durante los primeros años de vida y vivir en áreas rurales y zonas sin contaminantes ambientales.
Otros factores de riesgo son los antecedentes de prematurez y el uso de ventilación asistida durante el período de posparto y neonatal, y el desarrollo de la vía aérea de menor diámetro. Es esencial recordar que los fetos de las mujeres embarazadas fumadoras pueden tener un desarrollo de la vía aérea anormal.
1 Plata RE. El pediatra eficiente. 6ª edición, p. 307-20.
2 A ntosová M, Strapková A, Bencová A. Airway hyperreactivity. Cesk Fysiol 2011;60(1):4-13.
Por: Carlos Arturo Moreno Montoya
Médico pediatra; magíster en medicina alternativa de la Universidad Nacional de Colombia
email: camorenomon@hotmail.com
Comentarios
Este articulo no tiene comentarios. Sé el primero en dejarnos un comentario